viernes, 23 de octubre de 2015

CAPITULO 21

–Deberías…– dijo mientras se mantenía cerca de mis labios. – Deberías llevarme a conocer a tu madre. – dijo y sonrió. Quedé con mis ojos abiertos de par en par.

– ¿Qué? – dije en shock.

–Sí, así como escuchaste. – me dijo sonriendo y se alejó un poco de mi para mirarme completamente.

–Bueno yo… no creo que sea un buen momento…– lo mire. – Sabes ella… escucho cuando mi padre dijo que tú eras un delincuente. – lo mire por debajo de mis pestañas. – suspire. – No es que me avergüence de ti ni que

–Entiendo. – dijo. Tomó mi mentón y me alzo un poco el rostro. – Entiendo perfectamente, no te presionare con esto. – dijo y deposito un beso en mi frente, sonreí un poco triste y apenada por él. – Está todo bien, no seas tonta. – dijo sonriendo. Suspiro y nos mantuvimos un momento en silencio. Miramos el lugar detalladamente, aunque el silencio no era incómodo para nosotros logre sentir que él si estaba algo preocupado o incomodado. Lo mire, él suspiro. – Nena… puedo preguntarte algo. – Pregunto con sus ojos u poco entrecerrados por la luz del sol que le molestaba. Asentí. – Bueno sé que… es algo extraño… pero siempre me lo pregunte. – me miro preocupado.

– ¿Qué es? – le pregunte sonriendo un poco.

–Alguna vez…– suspiro. – No quiero que te ofendas por lo que te preguntare…– me miro a los ojos, asentí. – ¿Alguna vez estuviste con Austin? – me pregunto mirándome a los ojos.

Asentí seriamente. Él me miro con sus ojos abiertos como platos. Rompí en risa. – ¡NO SEAS TONTO! – dije riendo. – Por supuesto que no…– dije riendo. Él relajo su posición, reí más.

–Ibas hacer que odiara al pobre. – dijo sonriendo y mirándome con ojos entrecerrados.

–No seas idiota. – dije riendo.

– ¿Supongo que si lo besaste o no? – dijo suspirando como si se resignara a un sí. Baje la mirada, me había llevado a recordar la última vez que lo vi.



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“–Estás loca. – dijo y tomo mi rostro entre sus manos para depositar un beso en mi mejilla como siempre lo hacía. Pero esta vez no gire mi cabeza y nuestras miradas se engancharon.

–Te quiero también. – le dije. – Te quiero demasiado. – él sonrió, supe por el brillo en su mirada que era algo que llevaba esperando. Sonreí y me coloque de puntillas pegando mis labios con los de él.
Él se mantuvo un momento quieto pero luego sus labios se movieron junto a los míos y supe que esto era lo que debía pasar, volví al suelo y él se inclinó hacia mí, se detuvo luego del beso y me miro a los ojos, sonreí y él hizo lo mismo. – Estás loca sabes. – dijo él en un susurró, reí.

–Lo sé. – dije.

Él colocó sus manos en mis caderas y me llevo hacia él, yo reí y me tomé de su cuello, comenzamos a besarnos nuevamente mientras sonreíamos a veces, sus manos apretaron fuerte mi cadera y mi cuerpo se estremeció un poco. Él me soltó y se dio la vuelta camino hasta la puerta de la habitación y pasó el seguro me miro y sonrió, reí traviesamente, estábamos loco por este paso que estábamos dando.

Él se apresuró a llegar a mí y me cargó, enrede mis piernas alrededor de él y caímos en la cama, reímos y continuamos besándonos. Él se encontraba encima de mí, acaricie su cuello y él mi cintura, continuó besándome y de repente en un momento… rompimos en risa, él se bajó de encima de mí y quedo acostado a mi lado. – No podemos. – dijo él sonriendo.

–Cierto. – dije y suspire luego de reírme. – ¿Cómo se supone que haremos en la luna de miel?

–Te eh dicho que he encontrado la solución. – dijo sonriendo.

–Bueno…– dije y suspiré. – Besas bien…– dije sonriendo.

–Tú…– me miro. – Estás loca. – dijo riendo. Reí. – Tú también besas bien. – me dijo y tomo mi mano depositando un beso en ella. Nos sentamos aun riendo y lo mire. – Debo irme. – me dijo. – Debo dejarte descansar…– me miro a los ojos. – Me alegra saber que me quieres tanto como yo a ti…

–Si…– dije en un suspiró.

–Bueno… descansa ¿vale? – me miro. – Mañana será un día duro. – dijo.

–Lo sé. – dije con un bostezo.

–Bueno…– me miro a los ojos. – Te quiero ___ Jess, eres la mejor persona que eh conocido. – dijo y deposito un beso en mi frente.

–Te quiero más Austin Norris. – dije y también deposite un beso en su frente haciéndolo reír.

–Estás loca. – me repitió sonriendo. – Adiós ___, te quiero. – dijo y me abrazo, lo abrace y se levantó de la cama.

–Te veo mañana. – dije y le guiñe el ojo y sonriéndole.

–Descansa. – dijo saliendo de mi habitación y cerrando la puerta tras de él.”
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–Si lo bese…– dije mirándolo. – solo una vez. – él me miro con sus ojos abiertos. – Fue la noche antes de la boda…– trague grueso y baje la mirada. – Al parecer él presentía todo. – lo mire.

– ¿Presentía? – preguntó. – Quizás ya él sabía lo que iba a pasar.

–No. – dije y sonreí con nostalgia. – Él supo lo que iba a pasar cuando se fue a su casa así que…– suspire. – Bueno…– sonreí mirando a Justin para no llorar. – Supongo que tu si has besado demasiado a Susanita. – dije sonriendo, él sonrió.

–Hasta más no poder. – dijo suspirando y sonrió satisfecho, abrí mi boca y lo mire. Él rio.

–Te matare Bieber. – le dije. Él rió y me tomo las manos cuando fui a darle unos golpes.

–No seas tonta. – dijo riendo. – ¿Qué se supone que hiciera? Soy hombre. – se encogió de hombros riéndose sin soltarme las manos.

–Suéltame. – dije comenzando a molestarme.

–Nena. – dijo halándome por las muñecas de mis manos hacia él. – Si lo hice, pero cada vez pensé en ti…– dijo mirándome. – baje la mirada molesta. – No le permitía dormir conmigo en mi habitación. – Me miro, le mire, eso había llamado mi atención. – Siempre la mantuve lejos de mi habitación, sien algún momento estuve con ella fue en donde ella se quedaba. – aunque él estaba siendo sincero sentía celos profundos porque se había acostado con ella. – Fue tan ilusa…– sonrió. – Ella quería que nos casáramos y todas esas cosas. – suspiró sonriendo. – Un día me pidió que comprara una casa para los dos, donde no estuvieran los chicos…

–Pero tú tienes tu casa…– dije en voz baja.

–Exacto. – dijo él, y soltó él agarre de mis manos pero las mantuve allí sintiendo sus caricias. – Pero jamás quise llevarla allí. – me miro a los ojos. – Tuve momentos contigo allí en esa casa que… ni yo los quería borrar…– suspiró. – Desde que tu padre te llevo… no eh pisado esa casa.

– ¿En serio? ¿Por qué? – pregunte asombrada.

–Porque sabía que me haría daño, más daño a mí mismo, ir y recodarte, no tenerte…– sonrió con nostalgia.

–Pero ahora me tienes. – dije sonriéndole, él sonrió con ganas asintiendo. Y verle así, me trajo un recuerdo a la memoria que me hizo encogerme de hombros.


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“Me desperté por la claridad que pegaba en mi cara, fruncí el ceño en mi habitación nunca me pega la luz en la cara. “¿Me habré dormido con la luz encendida?” respiré y abrí un poco los ojos. Mientras miraba a un lado y me encontraba con una gran ventana. Abrí mis ojos sin importar lo que la claridad me molestara, el aire frío entraba por la ventana moviendo sus cortinas. “Mierda. Mierda. No fue un sueño.” cerré mis ojos. Y tapé mi cara con mis manos. “Me eh jodido” dije. Y volví abrir los ojos y a mirar alrededor. Estaba sola. Mordí mi labio. ¿Dónde estará él? Deje salir una gran respiración y trate de mover mis piernas, lo cual me hizo sentir como si en cada una de ellas tuviera kilos de piedras, me dolían como si hubiese corrido un gran maratón. Y mi entrepierna me dolía como nunca. Pero un dolor que podía soportar. Volví a morder mi labio y me senté. Me dolía allí abajo, suspiré. “Te ha hecho mujer” me dije a mi misma, sonreí y me sonroje. Me fije que no estuviera mientras aun yo sostenía el cobertor a mi cuerpo. Mire mis piernas y me di de cuenta que llevaba sus bóxer. Sonreí y sentí toda la sangre acumularse en mis mejillas. Mire hacía al frente donde en un sofá estaba mi ropa interior ya seca. La tome en mis manos y me dirigí al baño con el cobertor enrollado en mi cuerpo. Luego de pasar un rato en el baño, donde aproveche de darme una ducha sin mojar mi cabello, secarme rápidamente y poner mi ropa interior. Me detuve en el lavabo y lave mi cara, luego tome un poco de pasta de diente y la metí a mi boca para luego restregarle contra mis dientes con mi dedo índice, enjuague mi boca y salí, aun enrollada en el cobertor.

Camine hasta él sofá donde estaba la franelilla que él me había ofrecido la noche anterior. La puse sobre mi cuerpo, me dirigí a la puerta de la habitación la cual estaba un poco abierta, salí y me dirigí a las escaleras. “¿Qué hora será?” me pregunte. En lugar de preguntarme donde se encontraba Justin. Termine de bajar las escaleras con la molestia en la entrepierna pero ya me acostumbraba. Fui hasta el mueble y me acerqué a mi sobretodo. – Buenos Días. – escuche detrás de mí, lo cual me hizo sobresaltarme. “Mierda” dije para mí misma. Me di la vuelta para tratar de localizarlo con la mirada, estaba a un poco de distancia, sentado sobre un banco de madera frente al mesón de lo que se veía como cocina. Deje salir mi respiración, yo necesitaba que no me viera con su franelilla. Pero no fue así.

–Ho.Hola... – le dije. Él sonrió, dejándome sin aliento. –Buenos Días... – le dije. Aun detenida en mi lugar, como una estatua de yeso.

Lo vi ponerse de pie y dejar la taza que porcelana que tenía en su mano sobre el mesón. Vi que se encontraba descalzo al igual que yo. Con unas bermudas. Las de anoche. Que le caían perfectamente en su cadera. Estaba sin camiseta. Tragué grueso. Él sonrió ya cerca de mí. – Aun te sonrojas nena. – dijo mirándome sin dejar de sonreír. – Anoche se me olvido decirte algo. – le mire sin entender. – Si hay algo que supere tu imagen en ropa interior. – sonrió tomándose la barbilla y luego me miro otra vez. – Tú en mi cama desnuda con mi ropa interior. – Asentí tratando de que no se notara que me afectaba sus anécdotas sobre mí. Él me paso por un lado, pero sentí su mano en mi abdomen, para luego sentir irme con él hacía atrás donde caí sentada sobre sus piernas. Y él sonreía. Me sentía como una prostituta. “Te lo dije antes de que te entregaras a él” me comentó mi conciencia. “Lo sé. Y decidí mandarte a la mierda, donde puedes irte ahora mismo”. Suspiré. – No estés nerviosa nena. – dijo. Le mire.

–Justin... – dije con un poco de preocupación y mucha pena, lo mire.

–Dime. – me dijo haciéndome hacía atrás dejándome acostada sobre el sofá. Y la mitad de su cuerpo sobre mí. Rozo sus dedos con la parte cercana a mis ojos mientras acomodaba un mechón de cabello. “Porque eres tan bello”.

–Yo... – lo mire. Trague grueso. – Bueno... yo…

–Dime lo que quieres decirme. – dijo ya serio, preparado para escuchar.

–Yo, no quiero que te lleves una mala imagen de mí. – dije rápidamente mirándolo.

– ¿Por qué piensas que será así? – preguntó con su ceño fruncido y se sentó.

–Sucede que... – me senté poco a poco, pero mis piernas aún permanecían encima de las suyas. – No quiero que pienses que me voy con cualquier en la primera oportunidad que tenga, lo digo por lo que sucedió anoche. – lo miré preocupada. – Yosoyviergen. – le dije rápidamente. Él me miro con los ojos abierto y una sonrisa comenzaba a formarse en la comisura de sus labios. – Bueno lo era, hasta ayer. – lo miré. Él asintió tratando de ocultar su sonrisa. Me sentía más que avergonzada ahora. – Es en serio Justin. – lo miré seria. Él reventó en risa. Me quede sin entender. Él puso su mano en su rostro mientras su piel se tornaba rojiza. Sus carcajadas se escuchaban en toda la casa. Fruncí mi ceño, empecé a sentir ganas de llorar, impotencia, pena por mí misma, hasta ganas de matarlo. – ¿Qué es lo que te causa tanta risa? – pregunté sería y pasmada.

–Nena... – rió. Y luego se calmó. – Nena yo lo sabía.

– ¿Que sabías? – le pregunté con mis ojos abiertos.

–Anoche. – me dijo ya tranquilo solo sonriendo. – Me di de cuenta que era tu primera vez.

– ¿En serio?

–Si... – dijo él respirando. Me miró. – Nunca me llevaría una mala imagen de ti, eres muy buena como para hacer algo malo, aparte de juntarte conmigo. – sonrió, mis labios formaron una leve sonrisa. – No te preocupes por eso, ¿vale? – me preguntó mirándome a los ojos mientras tomaba mi mentón para que lo mirara y sus cejas se alzaban.

–Vale. – dije tímida ante su mirada.

–Me alegra ser el primero en tu vida nena. – dijo y me dio un guiño.

–Oh, cállate. – dije riendo y lance mi mano hacía él. Él rió.”

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

CAPITULO 20

TU ERES MI FUERZA





Como era temprano decidí bajar a la sala donde de seguro estaban los chicos y Fabiana, salí de la habitación y camine por el corto pasillo en silencio, baje las escaleras y no había nadie en la sala pero escuche unos murmullos en la cocina, camine hasta allí y vi a Ryan quejarse mientras Fabiana intentaba limpiarle la herida del brazo.

Sonreí y entre completamente al lugar. – Buenos días, chicos. – dije mirándolos.

–Hola…– dijo Fabiana sonriéndome.

–Hola linda. – dijo Ryan saludándome con su brazo izquierdo mientras mantenía abajo el derecho. – ¿Está todo bien? – Me pregunto y asentí. – ¿Dónde está?

–Recién se despertó está en el baño. – dije y me acerque más a ellos. – ¿Es muy profunda la herida? – le pregunte.

–Fue solo un roce. – dijo sonriendo.

– ¿Te ayudo? – le pregunte a Fabiana mientras la veía limpiarlo con mucho miedo, ella inmediatamente asintió y me dio las gasas y el agua.

– ¿Sabes de esto?

–Si…– dije y humedecí la gasa y la pase sin lastima por la herida. Él se quejó. – Si no lo hago así se te puede infectar y no quieres eso. – dije y pase otra gasa, él se quejaba pero soportó, termine de limpiarlo, le aplique una crema y le coloque unas gasas encima, finalmente lo vendé. Él me sonrió.
–Gracias. – me dijo. Le sonreí. Fabiana recogió las cosas de la mesa y él que se encontraba sentado allí encima se abajo.

Me quede de pie mientras veía a Fabiana cocinar algo de desayuno, sonreí para mí misma. –  ¡Justin! – escuche la voz de una chica en tono de sorpresa. Abrí mis ojos un poco, era ella. Ryan me miro. Yo me quedé quieta. – Gatito estas bien. – dijo, me gire a mirar hacia la sala. Vi que Justin termino de bajar las escaleras, ella se lanzó hacia el agarrándole la cara y dándole un beso. Él la separo, le dijo algo que no logre escuchar y baje la mirada, Ryan había visto lo mismo que yo, me gire y camine hacia el pequeño banco que estaba al lado del comedor y suspiré, Fabiana me sirvió un vaso de agua, yo le sonreí un poco. – ¿Qué pasa gatito? ¿Ya no me quieres? – escuche que ella decía posiblemente más cerca.

–Déjame quieto Susana. – le escuche decir. Baje la mirada y me mantuve quieta y sería. Pude sentir la tensión que se había formado entre Ryan y Fabiana sin saber qué hacer con esta situación.

Lo escuche entrar a la cocina y le mire un poco, él me miró, sabía que había visto el beso, tragué saliva y tome otro tragó de agua, él se quedó quieto en su lugar también formo parte de la tensión que ya había antes. Cerré mis ojos esperando que ella entrara y así fue. – Justin explícame que te suce…– guardo silencio.

No la mire. – Susana ella…– comentó Justin.

–Es ___. – dijo con voz fría. – Al fin te conozco. – dijo y la mire, era la misma morena que había visto antes. – Es por esto que hoy…– quedó un momento con su boca abierta. – Espera…– abrió sus ojos y miro a Justin. – Es por esto que Khalil no me dejo pasar anoche a tu habitación. – dijo y lo miró como si lo fuera a matar con la mirada, yo baje la mirada tratando de oprimir mi risa, Fabiana lo notó y sonrió, Ryan parecía entender pero no del todo. – ¡JUSTIN! – gritó ella. – ¡DORMISTE CON ELLA ANOCHE! – gritó he hizo como si fuese a llorar.

–Yo no dormí…– susurré para mí misma pero Fabiana sonrió al escucharlo, Ryan se puso rojo y Justin me miro. Por supuesto que yo no había dormido casi, me había pasado parte de la noche vigilando que Justin no fuera hacer nada.

– ¡JUSTIN! ¡DORMISTE CON ESTA PERRA! – gritó obstinada.

– ¡RESPETALA! – dijo Justin molesto.

–Sí, respétame…– dije sentada y apreté mis labios para no reírme. Ella me miró con rabia y luego a él.

– ¡¿CÓMO PUDISTE HACER ESO?! – le grito.

– ¡JODER SUSANA! – gritó él. – ¡DEJA DE GRITAR QUE ME DUELE LA CABEZA! – le dijo mirándola furioso. – Estoy bien cerca de ti como para escuchar lo que me dices. – dijo molesto y con su ceño fruncido.

–Vale, respóndeme. – dijo ella molesta. – ¿Cómo es que me has engañado con esta perra?

– ¡QUE LA RESPETES TE EH DICHO! – le gritó Justin.

–Uy…– dije y negué con mi cabeza. – Deberías respetarme. – dije mirándola aun sentada. Ya me estaba comenzando a molestar el hecho de que le gritara a Justin, le reclamara cosas y que me llamara perra.

–Tú. – me miró. – Tú cállate. – dijo y me miro como si valiera más que yo.

–Ven y cállame. – dije devolviéndole la mirada.

–___... – susurró Justin.

– ¿Qué? – dije sonriéndole y alzando un poco mis hombros. Él negó con un movimiento de cabeza.

–Justin vayamos a otro lado hablar. – dijo ella mirándolo.

–Él no se mueve de aquí. – dije mirando a Justin. Él me miro sin entender, de reflejo vi a Ryan suspirar incómodo y a Fabiana sonreír.

–Tú no tienes derecho sobre él. – dijo Susana mirándome.

– ¿Y tú sí? – le dije mirándola de arriba abajo.

–Por supuesto que sí. – dijo ella, bufé y reí sarcásticamente.

–Mira linda…– baje la mirada para luego hablar y mirarla. – Tengo más derecho sobre él que tú misma y otros más. – dije sería. – ¿O no es así Justin? – le dije a él. Él no respondió, si apenas podía respirar. – Ves que sí. – dije mirando a Susana.

– ¡JUSTIN! – chilló mirándolo. Yo sentía el calor ya recorrer mi cuerpo.

–Justin. – dije mirándolo.

– ¡JODER CHICAS! – dijo Justin y salió de la cocina con Susana tras él.

Sonreí, sabía que estaba incomodo, pero lo que también sabía era que no lo iba a dejar solo con esa perra, así que me puse de pie y fui tras ellos, Justin se detuvo en la sala y ella frente a él. – Dime que no me dejaras por esa tipa Justin. – dijo mirándolo a los ojos.

–Creo que ya lo ha hecho linda. – dije llegando cerca de ellos. Justin suspiró y se quitó de al frente de ella para colocarse muy cerca de mí dándole la espalda a ella.

–Nena vámonos. – dijo Justin en mi oído. Apreté mis labios. – Vamos. – me repitió e hizo presión en mi abdomen con su mano para hacerme dar un paso hacia atrás. Suspire y le hice caso, me gire y comencé a caminar hasta el sofá donde estaban mi llaves, mi celular y mi suéter.

– ¡ANDÁ! ¡VETE CON ESA PERRA! – dijo en voz alta, me detuve, Justin ya iba casi que en la puerta.

Me gire y camine hacia ella. – Repite lo que dijiste. – le dije mirándola a los ojos a pesar de que ella era un poco más alta que yo.

–___... – escuche la voz de Justin mientras Ryan y Fabiana se colocaban en alerta.

–Repite lo que dijiste. – le dije sin dejar de mirarla.

–Que eres una perr…

Antes de que pudiera terminar la palabra estire mi brazo derecho dándole en la cara un golpe con mi puño y haciéndola caer al suelo. Justin me tomó por detrás abrazándome para detenerme. – Detente nena. – me dijo y me apretó a él, vi a Ryan quedarse paralizado mirando a Susana y Fabiana al lado de él.

–JODER. – dije sacudiendo mi mano y estirándola porque dolían mis nudillos.

–Nena tranquilízate. – me dijo Justin.

–Estoy tranquila ¿no me vez? – le dije aun sacudiendo un poco mi mano. – Me vuelve a decir así y le parto la madre, Justin. – dije y camine al sofá y tome mis cosas, la vi ponerse de pie y sostener su mano en el lugar del golpe mientras su boca sangraba. Justin camino tras de mí y salimos de la casa. – ¡AHS! – grité. – ¡JODER! – pateé las piedras pequeñas del suelo. Tenía mucha rabia.

–Nena, ¡Hey, nena! – dijo y me tomó por los brazos deteniéndome. Lo mire con rabia y di un golpe en su pecho. Él sonrió. – ¡Hey! – dijo y rió. – No seas tonta…– dijo y tomo mi rostro entre sus manos. – Te amo a ti…– dijo y me dio un beso, lo mire con mi ceño fruncido. – Tienes un buen derechazo. – dijo, y sonreí un poco suprimiendo una gran sonrisa.

–Si me vuelve a decir a si te juro que le partiré todo sus huesos. – dije haciéndome la molesta porque ya estaba calmada. Él rió. – ¡NO TE BURLES! – le golpeé el pecho. – Que vi cuando te beso. – dije mirándolo.

–Nena…– dijo riendo. – Estoy acá contigo ¿vale? – sonreí un poco. – Dame tu un beso…– me dijo, le di malos ojos. – ¿O voy allá adentro por uno? – dijo sonriendo. Lo mire y le golpee nuevamente el pecho él rió. – No seas tonta. – dijo y me dio un beso. Sonreí. – ¿Qué? – me preguntó mirándome un momento. Negué con mi cabeza y lo tome por el cuello inclinándolo un poco hacia mí para besarlo. Él sonrió y luego me dio un beso. – Vayamos a desayunar…– me dijo, asentí.

Me hizo caminar a su lado en dirección a un lado de la casa donde estaba el aparcamiento. Sonreí y espere que el sacara su auto, me subí y él lo colocó en marcha.



Él detuvo el auto en el camino de la carretera donde había un pequeño restaurant con un toque a cabaña, entramos al lugar, coloque mi suéter para calmar un poco el frio que había afuera, Justin ordeno los desayunos mientras yo ubicaba una mesa cómoda para nosotros.

Me senté en mi lugar y le vi venir, estaba como siempre, hermoso, aunque aún mantenía un poco sus ojos hinchados y tenía un poco de ojeras… aun así continuaba siendo hermoso, su estilo de siempre, su camiseta blanca, esta vez tenía unos jeans claros, un poco rasgados, y unos zapatos oscuros, sonreí al verlo caminar hacia mí con su cabello un poco alborotado. – ¿Qué? – dijo llegando a la mesa, subí la mirada y le mire a los ojos. – ¿Por qué estás así? – dijo mirándome, sonreí y negué con la cabeza. – Anda dime…– insistió.

–Bueno sucede que…– sonreí mientras lo veía sentarse frente a mí. – Te ves muy bien. – dije, él rió y se sonrojo un poco. – Sabes…– le dije y baje la mirada hacia mis manos que estaban sobre la madera de la mesa. – Me había resignado a que esto no pasaría más. – suspire. – Pensé que no podría estar nuevamente… contigo…– lo mire. – Y ahora que estamos aquí… de verdad que esto que tenemos. – sonreí. – Quiero que permanezca para siempre…– le dije sonriendo y baje la mirada mientras me sonrojaba.

–Lo será nena. – dijo él y tomo mis manos, lo mire. – Estamos hechos para vivir juntos. – alzó un poco mis manos y se inclinó para darles un beso a cada una, me sonroje. – Me encanta verte así…– me miro a los ojos. – Sonrojada, apenada… me alegra que aun pueda lograr eso en ti…– dijo sonriendo, reí.

–Disculpen. – dijo una chica, Justin y yo nos enderezamos. La mire y ella amablemente me sonrió y coloco unos platos sobre la mesa. – Disfruten su comida. – Dijo y se marchó, mire anonadada había mucha comida sobre la mesa.

–Justin has pedido comida como para cinco personas. – dije mirándolo.

–Digamos que tengo un poco de hambre. – dijo sonriendo y guiñándome el ojo. Sonreí. – Buen provecho nena. – dijo, me sonroje.

–Igual Justin. – le dije. Él me miro serio porque no le di un apodo cariñoso. – ¿Gatito? – le pregunte mirándolo. Él sonrió.

–Odio que me diga así, no lo hagas tú. – dijo riendo y metiendo un bocado de comida a la boca.

–Está bien gatito. – dije, él me miro serió y yo rompí en risa. Luego el negó con un movimiento de cabeza mientras intentaba no sonreírme.



Terminamos de comer y salimos del lugar. – ¿A dónde vamos ahora? – dijo mirándome. Sonreí y me encogí de hombros, él colocó el auto en marcha y mire mis manos. – ¿En qué piensas? – me pregunto al verme distraída, tantas cosas pasaban por mi cabeza en ese momento.

–Deberíamos ir algún lado tranquilo…– le mire sonriendo un poco.

–Bien…– dijo y suspiró. Me mantuve en silenció y le vi encender un cigarrillo, bajo un poco la ventanilla del auto mientras dejaba salir lentamente el humo de su boca. Mire el camino, por algún motivo se me hacía conocido, pero no logre saber porque. Al llegar me di de cuenta a donde me había llevado Justin, sonreí y trate de no colocarme sentimental. – ¿Te parece este lugar? – me pregunto, asentí rápidamente sonriendo. La colina, la hermosa colina donde había sido mi última salida con el antes de que mi padre me llevara. Allí donde Ryan y Fabiana comenzaron a coquetear…– Subamos. – dijo tomándome de la mano y llevándome con él hacia arriba.

Al estar arriba respire el aire puro y fresco, agradecí que no hubiese sol, mire a Justin quien me miraba sonriendo. Me senté en el pasto y en a un lado de mí, mire algunas partes de la ciudad que se veían desde allí, cerré mis ojos y mientras el aire fresco chocaba en mi piel… comencé a recordar muchos momentos.

–Nena…– susurró el acariciando un poco mi mano, le mire. – ¿En qué piensas? – me pregunto nuevamente.

–Yo…– suspire, mis ojos se cristalizaron un poco. – Estaba recordando el día que vine a este lugar por primera vez…

–Estabas hermosa ese día…

–Ese día me dijiste que me amabas. – dije y mis mejillas se humedecieron un poco, le mire. – Ese día me sentía tan mal. – respire profundo. – Tu siempre pasando cosas fuertes a mi lado y…– tape mi rostro un momento para no llorar más.

–Siempre estaré cuando me necesites. – me dijo. – Ese día te lo dije, no te dejare, no importa lo que pase siempre te cuidare…– se acercó más a mí. – ___, nena. – dijo y me tomo el mentón, le mire. – Te amo…– dijo y sonreí mientras lloraba. – No llores, no seas tonta. – dijo y me acerco a él para besarme.

–También te amo Justin…

–Lo sé nena. – dijo y me miro a los ojos. Me quede en silencio y así nos quedamos unos minutos, mirándonos a los ojos, luego él me tomo y me beso, me hizo hacia atrás quedando acostada sobre el pasto y él se colocó encima de mí mientras me besaba. – Te amo nena. – dijo mirándome a los ojos, nuestras respiraciones eran lentas, nos pudimos quedar allí una eternidad mirándonos a los ojos, pero fueron más las ganas de besarnos que de estar mirándonos.

Comenzó a besarme por el cuello de forma chistosa ocasionándome cosquillas, comencé a reír y a tratar de quitarlo de encima. – ¡Deja! – chille entre risas. Él sonrió y se mantuvo quieto, sonreí.

–Deberíamos venir a vivir para este lugar…– dijo sentado a mi lado, me senté, él miraba hacia adelante, había una buena vista del lugar… sonreí.

–Deberías estar alucinando. – Dije y reí. Él me miró sonriendo.

–Te extrañaba. – dijo mirando hacia adelante. Deje de sonreír y me quede callada. – Como ese día… ¿recuerdas? Te dije cuanto te extrañaba, y luego de esa noche… te extrañaba más. – Mordí mis labios. – Entiendo, luego de llegar acá me dije a mi mismo que debía respetar tu decisión… Sé que solo lo hacías porque te preocupas por mí y no quieres que nada malo me suceda pero…– me miro y humedeció sus labios. – Yo se cuidarme solo nena, y te aseguro que estando tu a mi lado… te protegeré a ti también, y con solo tenerte conmigo me bastaran las fuerzas para defendernos de cualquier bastardo que nos quiera hacer daño…– me dijo mirándome a los ojos. – Solo te pido que… de ahora en adelante… no te alejes de mí nena, tu. – suspiró. – Tú eres mi fuerza.

–Justin…– susurre.

–Y ahora mismo me importa una mierda si tu padre llega con miles de policías, lograré salir de esa si estas a mi lado. – me miro a los ojos.

–No me iré de tu lado Justin. – dije mirándolo a  los ojos. – No lo haré. – dije y me acerqué a besarlo.

–Deberías…– dijo mientras se mantenía cerca de mis labios. – Deberías llevarme a conocer a tu madre. – dijo y sonrió. Quedé con mis ojos abiertos de par en par.


– ¿Qué? – dije en shock.

jueves, 10 de septiembre de 2015

CAPITULO 19

ME QUEDARÉ CONTIGO PARA SIEMPRE





Me desperté, eran como las tres de la tarde… mire a un lado, no estaba mi mamá, ya hacía una semana, fruncí mi ceño y me levante de la cama. Me duche y me coloque unos jeans cortos (short), me coloqué una camiseta de tirantes, como no saldría de la casa. Comí cereal con leche y luego me senté a ver Tv, el timbre sonó fruncí mi ceño, mi madre tenía llave de apartamento así que camine hasta la puerta y mire por el pequeño hoyuelo, abrí mis ojos de la sorpresa y me mantuve en silencio.

Abrí la puerta y ya ella se iba, se dio la vuelta y me miro, sus ojos se abrieron enormemente. – ¡___! – grito y corrió hacia mi llorando, comencé a llorar. – ¡ESTAS VIVA! – lloró. – ¡ESTAS VIVA! – me apretó más.

– ¿Cómo has llegado acá? – dije sin entender.

–Tu madre me envió… no supe para que pero…. ¡OMG! – chilló y lloro. – ¡ESTAS VIVA! – me abrazo sin dejar de llorar. – ¿Estas bien? – dijo mirándome. Asentí y lloré. – ¿Y Austin? – pregunto y miro tras de mi por encima de mi hombro.

–Él…– dije y apreté mis labios, no debía llorar. – Él falleció ese día…– dije y baje la mirada al suelo.

– ¿Cómo así? ¿Si fue cierto entonces? – me miro asustada.

–Si pero… yo no iba con él…– dije y suspire, subí la mirada sonriendo. – Pasa, tengo cosas que contarte… y tú a mí…

–___ no hay nada que contar. – dijo ella caminando hacia mi habitación. – Te he llorado todo este tiempo. – dijo secando sus mejillas. – Joder agradezco a Dios que estés bien…– dijo y nos sonreímos.

–Yo… solo eh estado acá. – dije y mire a mi alrededor…– Este departamento es un obsequio de Austin. – dije mirándola. Ella sonrió y seco sus mejillas.

–___. – dijo y me miro con sus ojos abierto y recuperando su compostura luego de un buen rato hablando sobre las cosas que habían pasado y sobre el accidente. – Estoy feliz de que estés aquí y todo eso pero…– se puso de pie. – ¡Debo ir avisarle a Justin! – dijo mirándome. – Él está mal… él aún no sabe que estas viva…– dijo y se acercó a mí. – Te quiero. – me dijo y me abrazo. – ¡DEBO IR A DECIRLE A LOS CHICOS! – dijo sonriendo y saliendo de apartamento, quede paralizada no sabía qué hacer, sonreí para mí misma, a Austin… le agradaba mi amistad con Fabiana, y yo sabía exactamente porque.




*RYAN*


– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuche Fabiana entrar gritando. Corrí hasta ella asustado.

– ¡¿QUÉ PASA?! – Dije tomándola entre mis brazos al verla llorar.

– ¡ESTA VIVA! – me dijo.

– ¿QUÉ? – fruncí mi ceño.

– ¡___! ¡ELLA ESTA VIVA! – dijo sonriendo y llorando.

–Pero…

–VENGO DE VERLE. – me dijo. – ESTA ACÁ EN LA CIUDAD. – la mire sin saber que hacer. – ¡DILE A JUSTIN! – me gritó. Asentí y corrí hasta la habitación de Justin.

– ¡JUSTIN! – entre de prisa a la habitación. Él estaba tirado en el suelo mirando a la nada.

– ¡SALTÉ! ¡LARGATE! – me gritó y se colocó de pie.

– ¡JUSTIN, ___ ESTA VIVA! – le dije tomándolo por los brazos.

– ¡DÉJAME! ¡SOLO LO DICES PARA HACERME SENTIR BIEN! ¡ELLA MURIÓ Y MI CORAZÓN CON ELLA! – me gritó y me empujo tan fuerte que casi caía al suelo.

– ¡JUSTIN MIRAME! – Dije y tome su rostro– Lo está. – dije mirándolo a los ojos. – Ella está viva. – le dije.

– ¡DÉJAME EN PAZ! ¡PURAS MENIRAS! – grito y se soltó de mi agarre. – Quiero morirme…– dijo con voz fría y sus ojos oscuros.

– ¡JUSTIN FABIANA LLEGÓ DE VERLE! – le grite mirándolo. Él me miro por un momento quieto, su respiración era espesa, me ocasionaba algo de miedo, se dio la vuelta y tomo otro trago de alcohol, lo mire, era imposible sacarlo de ese lugar. – Justin… escúchame…– dije en voz baja.

–LARGATE O TE MATARE. – dijo sin mirarme, suspire y salí de la habitación, él lo haría, él estaba en la oscuridad. Me mantuve un momento fuera de la habitación y vi entrar a Susana, miro a Justin y lo abrazo por la espalda.

–Estará todo bien bebe. – dijo ella llorando.

– ¡SUÉLTAME! – le grito él y se soltó de su abrazo bruscamente haciendo que ella cayera al suelo.

– ¡JUSTIN ESTOY AQUÍ, CONTIGO! – le grito ella poniéndose de pie caminando hacia él, tomo su rostro y dio un par de besos castos.

– ¡DÉJAME! – le grito y la lanzó contra la cama.

– ¡JUSTIN! – le grite.

A él no le intereso, tomó a Susana por un brazo y la levantó del lugar. – JUSTIN ESTAS DEMASIADO EBRIO DEJAME AYUDARTE. – dijo ella mirándolo, pero supe que también estaba asustada.

–NO QUIERO VERTE. – le dijo. – NI A TI, NI A NADIE. – me miro y regreso su mirada a Susana. – DÉJAME EN PAZ. – le dijo y la tiro hacia la puerta, ella no cayó al suelo solo se mantuvo fuerte y de pie. – ¡LARGATE! – dijo sacándola completamente de la habitación y cerrando la puerta con fuerza que parecía que la desencajaría.

Susana cayó al suelo llorando. – Esa persona no es él. – dijo llorando. – No es él. – tapó su cara.

–Deberías ir a tu habitación. – dije poniéndola de pie.

–Ryan no es él. – dijo mirándome y llorando. – ¿Qué le ha pasado a mi Justin? – lloró más.

–Está mal. – dije y la hice caminar hacia las escaleras abajo. – Deberías entenderlo…– la mire. – Él…

– ¡LO SÉ! ¡LO SÉ PERFECTAMENTE! – chilló. – ¡ÉL LA AMABA!

–Aun él la ama, si no, no estuviera de esa forma.

– ¡PUES HARÉ QUE LA OLVIDE! – dijo ella llorando y bajo corriendo a su habitación. Me quede de pie y suspire. Baje las escalera mire a la sala, no estaba Fabiana, fruncí mi ceño y me fui a la cocina a ver si se encontraba a allí, pero tampoco estaba.

–Se ha ido…– dijo Chaz, lo miré.

– ¿Sabes a dónde? – pregunté, él negó con un movimiento de cabeza. Suspire y salí dela cocina y me fui a sentar en el sofá, debía analizar la situación, Justin estaba más que grave.




*___*


Me acosté en la cama y mi puerta la tocaron bruscamente, brinque del susto y me senté. Abrí mis ojos, y por un momento sentí miedo de que fuera mi padre. – ¡___ SOY YO, FABIANA! – gritaron en la puerta, corrí a abrirle, me sentí algo extraña no sabía si había regresado acompañada con Justin, ya eran casi las siete de la noche.

Abrí la puerta y vi que venía acompañada de Khalil, él me miro sorprendido. – Ves que es verdad y no estoy loca. – dijo ella entrando al apartamento, él me miró yo le sonreí nerviosa, él solo me abrazo. Paso al apartamento y cerré la puerta. – Deberías venir con nosotros ___. – me dijo Fabiana la mire sin entender. – Justin no creé que estés viva…

–Pero se lo has dicho…

–Se lo ha dicho Ryan y no le creé, deberías ir con nosotros a casa.

–Bueno yo…– suspiré nerviosa, yo lo había abandonado ese día y no sabía y el querría verme.

Khalil recibió una llamada y se alejó un poco de nosotras, me mantuve en silencio, él de un momento a otro regresó en preocupado. – ¡DEBES VENIR CON NOSTROS!

– ¿Qué sucede? – dije preocupada.

–Justin ha tomado un arma y no deja que se le acerquen, creemos que piensa matarse. – dijo, me puse de pie con Fabiana. – ¡DEBEMOS IRNOS YA! – dijo y abrió la puerta del apartamento, corrí a mi habitación y tome mi celular mi suéter largo y mis llaves del apartamento, corrí hasta la salida y cerré la puerta con llave, bajamos corriendo las escaleras y subimos al auto, comencé a llorar, no quería perder a Justin también.

–LLÉVAME CON ÉL. – dije llorando en el asiento de atrás. – Fabiana avísale a mi madre que estoy contigo.

–Llegaremos a tiempo ___. – dijo Fabiana llorando un poco y tratando de calmarme, Khalil había puesto toda la velocidad en su auto, y luego de un momento ya comenzaba a reconocer la vía hacia la casa de los chicos.

Al estacionar el auto frente a la casa, bajamos corriendo, entramos a la casa, Ryan nos miró, me miro al igual que lo hizo Khalil. – ¡¿QUÉ TE SUCEDIÓ?! – dijo llorando Fabiana al verle sangrar del brazo.

–Intente acercarme a quitarle el arma y me disparo. – dijo él sosteniendo una camiseta blanca allí para detener el sangrado. Fabiana lo abrazó llorando. – Pero estoy bien. – dijo.

– ¿DÓNDE ESTÁ ÉL? – pregunte mirándolo mientras unas lágrimas recorrían mi mejilla.

–Arriba en su habitación. – dijo y comencé a correr hacia la habitación. Ellos venían tras de mí, fui abrir la puerta cuando Ryan gritó. – ¡ESPERA! – lo miré. – Abriré yo…

– ¡NO! – gritó Fabiana tratando de detenerlo.

–No pasara nada. – dijo él.

–Te ha disparado. – dijo llorando. Él se soltó de Fabiana y abrió la puerta.

–Justin…– lo vi decir. – Espera…– dijo mirándolo con las manos arriba. – Ella está aquí. – le dijo.

– ¡NO MIENTAS! ¡VETE O ESTÁ VEZ SI NO FALLARE! – le gritó.

–Pasa. – me dijo.

Mis manos sudaban estaba nerviosa y llorando. Entre a la habitación pasando tras él, sentí el frió de la noche en la habitación, no tría mi suéter puesto lo había dejado abajo con mis cosas. – ¡VETE! – gritó Justin aun sin creerle.

Me apresure a salir ante su vista. – Estoy aquí Justin. – dije mirándolo, él estaba con sus nudillos lastimados, toda la habitación era un desastre, todo estaba en el suelo. Él me miro y no reaccionó, continuaba apuntando en dirección a Ryan. – Sal Ryan. – le dije.

–___ estas segura…

–Puedo con esto. – dije sin dejar de mirar a Justin quien estaba llorando desde que entre a la habitación. Ryan salió de la habitación. – Justin. – dije mirándolo, él me miraba pero era como si no estuviese allí, esta vez sus ojos estaban casi de color negro, él gemía en silencio. – Estoy aquí…– le susurré. Él bajo su brazo aun con su arma en la mano.

–No eres tu…– dijo llorando y bajando la mirada al suelo.

–Si lo soy, mírame. – dije y tomé su rosto y lo obligué a mirarme sus ojos estaba cerrado. – ¡MIRAME! – le ordené, él abrió sus ojos y comenzó a llorar.

–Estás muerta…– lloró.

–No…– le dije. – Estoy aquí contigo. – lleve mis manos hasta su arma la cual sostenía muy fuerte. – Ven… tócame…– dije mientras le quitaba su arma. Ryan miraba desde la puerta. Justin soltó lentamente su arma. Yo se la quite por completo y estire mi brazo para entregársela a Ryan, Justin miró a Ryan llorando y luego me miro a mí. – Cierra la puerta. – le dije a Ryan sin mirarlo. Ryan salió y cerró la puerta. – Mírame. – dije tomando el rostro de Justin, él me miro y comenzó a llorar más, yo lloré, me ocasionaba dolor verlo así. – ¡MIRAME JUSTIN! – dije llorando. – Soy yo…– le dije y coloqué sus manos en mis mejillas. – ¡ESTOY AQUÍ! – le dije. Él solo lloraba. – ¡REGRESA A MÍ! – le suplique mirando sus ojos los cuales aún estaban oscuros. – Estoy contigo, siénteme, estoy viva. – apreté más sus manos contra mis mejillas.

–___... – susurró él.

–Sí, sí, soy yo. – dije mirándolo. – Estoy aquí. – él lloro más. Y me soltó se giró quedando contra la pared. – ¡MÍRAME! – le suplique volteándolo. – ¡MIRAME! – lloré. – ¡SOY YO! NADIE MÁS…– tome su rostro entre mis manos y lo incline hacia mí, él lloraba con sus ojos cerrados. – Mírame por favor…– le susurré llorando.

Él abrió sus ojos llorando. – ___ nena, estas aquí…– susurró.

Asentí. – Sí Justin, estoy aquí. – le dije, sus ojos estaban un poco claros, solo faltaba un poco más y regresaría a mí. Su respiración espesa chocaba contra la mía, así que lo hale un poco más a mí y lo bese. – Estoy aquí Justin. – le susurré en los labios, él tomó mis caderas y me pego a él, ahora sus manos estaban en mi espalda me mantenía abrazada. – Soy yo Justin, regresa conmigo…– le dije besándolo. Sus manos subieron a mi cuello donde lo tomó con fuerza y me presionó más a él.

–Te amo…– dijo llorando mientras besaba mi cuello.

–También te amo Justin. – dije, él sabor a alcohol lo podía ya sentir en mi boca. Él comenzó a llorar más.

–Estás bien. – dijo llorando y tomando mi rostro mientras me miraba a los ojos, el color de sus ojos volvió a la normalidad. – Estás bien. – repitió llorando.

–Estoy bien Justin. – dije llorando pero esta vez era de felicidad.

–Pensé que te había perdido para siempre…– lloró. – No quiero vivir si no es contigo…– dijo llorando. – Me he desecho, pero tú le das sentido a lo que soy…– dijo llorando. – No te vayas ___, no lo hagas nunca más…– dijo llorando.

–No lo haré Justin… no me alejare de ti. – dije mirándolo a los ojos, él comenzó a besarme y luego me abrazo llorando.

–No me dejes ___. – lloró.

–No lo haré Justin…– le dije. – Ven… debes descansar…– le dije, él continuaba llorando. – Debes dormir… mañana será otro día…– le susurré.

– ¿Estarás mañana? – susurró mientras yo lo acostaba en la cama.

–Si… ahora acuéstate, debes dormir. – le dije y lo acosté.

–Quédate acá. – me dijo y me abrazo a él.

Me acomodé poco a poco quedando recostada a las almohadas, él se había quedado dormido sobre mi pecho, sentí su respiración serena, lloré en silenció, lo amaba y me dolía verlo así. Había sufrido al igual que yo o quizás más en esta semana… suspiré y acaricié su cabello mientras veía su hermosa cara.

– ¿Dónde está Justin? – escuche la voz de una chica afuera de la habitación. – ¿Está bien? Déjame pasar.

–Lo está, él está bien, pero no debes pasar. – escuche la voz de Khalil.

– ¿Por qué? Soy su novia.

–No, no debes pasar. – escuche el forcejeó. – Él está dormido. – le dijo. – Lo despertaras y será difícil calmarlo nuevamente…– dijo.

–Pero solo déjame verle…

–No Susana, espera hasta mañana. – dijo él.

No escuche más nada, y suspiré, mi corazón estaba un poco acelerado, me sentía un poco molesta por su terquedad y un poco celosa por escuchar “soy su novia”, fruncí mi ceño y me mantuve en silenció mientras Justin dormía en mi pecho.



*JUSTIN*

Desperté un poco asustado y me senté de golpe en la cama, mire mi alrededor, la habitación estaba hecha un desastre, me miré a mí mismo, aún tenía la misma ropa, los mismos zapatos… mire a mi alrededor, ella no estaba, no podía ser que solo fuera un sueño, no podía serlo, mis mejillas se humedecieron nuevamente, me moví hasta la horilla de la cama y cuando me fui a poner de pie la vi salir del baño, mi corazón se detuvo no había sido un sueño, ella me sonrió un poco. – Estás aquí. – dije  me moví rápidamente y la abrace. Bese su cabello y la apreté a mi. – Estas aquí. – repetí con mis ojos cerrados agradeciéndole a Dios que ella estuviese con vida. Me separe un poco de ella y tome su rostro entre mis manos. – Estas bien… estas aquí. – le dije mirándola a los ojos.

–Estoy bien Justin…– dijo ella sonriendo un poco.

–Casi muero nena, iba a morir si no estabas conmigo nunca más…– dije y no le permití responder, pegué mis labios a los de ella, la besé, la besé como si nunca la fuese besado, ella me tomó por el cuello y se pegó a mí. Haló mi cabello en la parte de atrás, me volvía loco que hiciera esa cosa. – Te amo nena. – dije separándome un poco de ella y mirándola a los ojos.

–Te amo Justin…– me respondió ella y volvió a besarme, baje mis manos hasta el centro de su espalda y la pegué a mí. Ella coloco sus brazos alrededor de mi cuello quedando sobre la punta se sus pies.

–No te vayas nena… no me dejes…– le dije abrazándola.

–No iré a ninguna parte Justin…–  me dijo ella mirándome a los ojos y depositando un suave beso en mis labios. – Me quedaré contigo para siempre. – Dijo y derramó una lágrima.

– ¿Por qué lloras? – pregunté aun sosteniéndola en mis brazos.

–Austin… él murió porque esto pasara…– dijo ella mirándome a los ojos.

–Entonces… el accidente fue verdad…– le pregunté, ella asintió sin decir nada solo mirándome. – ¿Cómo es que tu estas aquí?

–Íbamos a escapar, él había quedado en buscarme pero no sucedió, a cambio mi madrees la que fue por mí…– dijo ella y bajo la mirada.

–Está bien nena. – dije y la abrace poniendo su rostro en mi pecho. – Solo puedo decir que estoy alegre porque estas tu aquí, estas bien…– dije y bese su cabeza.

–Te extrañe. – me dijo abrazándome fuerte y llorando.

–No más que yo a ti. – le dije y volví a tomar su rostro la hice mirarme. – Te amo ___... te amo demasiado. – pegue mi frente junto a la de ella. – Quédate conmigo por siempre.

–Lo haré Justin… no te dejare nunca más. – dijo ella sonriendo un poco mientras derramaba una lágrima.

–Me harás el hombre más feliz de este mundo. – le dije tomándola entre mis brazos, ella dio un pequeño grito por la sorpresa y la lleve hasta la cama quedando yo encima de ella, ella rió y me miro a los ojos quedándose quieta y dejando de sonreír.




*___.*


Lo mire a los ojos, él era todo lo que había esperado este tiempo, todo lo que quería… él se inclinó poco a poco hacia mí y me beso, cerré mis ojos. Sentí que él sonrió. – Te vez hermosa…– me dijo, abrí mis ojos y sonreí. Él comenzó a dar pequeños besos en mi cuello haciéndome reír y luchar contra él para que dejara de hacerlo, se quedó quieto y me miro en silencio su manos izquierda bajo y se colocó entre nosotros. Comenzó a desabrochar mi short.

–No, espera. – dije mirándolo, él me miro confundido.

– ¿No quieres? – dijo mirándome.

–No, no es eso. – dije y suspire. – Es que…– apreté mis labios. – La estoy pasando…– dije y mordí mi labio aguantando mi pena. Él sonrió sabiendo que me refería a mi período.

–Entonces esperemos. – dijo y me dio un pequeño beso en los labios.

–Tiene olor a alcohol hasta en la ropa…– dije mirándolo, él sonrió. – Deberías ir a ducharte mientras yo… te espero acá o quizás abajo.

–Está bien… como digas. – dijo sonriendo y quitándose encima de mí. Me quede acostada un momento y suspiré, mire hacia arriba, al parecer todo se estaba arreglando…– Si salgó del baño y aun estás allí no me importará que la estés “pasando”– dijo, reí y me senté.


–Anda a ducharte. – dije riendo. Él se acercó nuevamente a mí y me dio otro beso, reí. Él quito su camiseta y me la tiró sonriendo, reí y negué con la cabeza, él se dio la vuelta y entro al baño.